Esto a Diegopop no le pasaba.
"Embajada Boliviana es, fue y será: Juli (voz), Matu (batería), Kuntacu (guitarra) y Cabeza (bajo)", dice el sobre interno de Soñando Locuras (2000), primer y único disco de la banda. Bueno, ahora son 5 integrantes, con un violero más, y están otra vez arriba de un escenario, 10 años después de su separación, tocando en un Teatro de Flores hasta-las-manos. Algunos ya no tienen las camperas negras de cuero, ya no miran al cielo como la portada del álbum. Atrás de ellos hay un telón sucio con el logo del grupo (el sol con las iniciales EB), una bandera gigante que denota el paso del tiempo.
"Así, así de chiquita la tenía Liam, ¿podés creer? ¡Ja! Un día estaba medio escabio y se me vino a hacer el guacho, y yo le grité: 'eh, rescatate, burned peanut', y el tipo se puso como loco, nos fuimos a las manos en camarines, y entonces..."
Mi amiga Clara, la persona más fanática del Pete (Doherty) que conozco, dice que esta vuelta de Los Libertines sólo puede ser trágica o épica.